Explotación sexual de niños y adolescentes: lo que necesitamos hacer para combatirla

Actividad que se esconde ilícitamente en el ámbito de las operaciones turísticas, la lucha contra la prostitución de niños, niñas y adolescentes debe involucrar a toda la ciudadanía.

Explotación sexual de niños y adolescentes: lo que necesitamos hacer para combatirla

Habiendo estudiado el artículo N°44 de la Ley General de Turismo en el curso de Legislación Turística que dictan las carreras de Administración y Servicios Turísticos y de Gastronomía y Gestión de Restaurantes de nuestra universidad, conocí sobre la prevención legal a la explotación sexual de niños y adolescentes en el ámbito del sector turismo. Lo que aprendí con nuestro docente se complementó recientemente en el auditorio de San Isidro, donde se llevó a cabo una charla dirigida para los estudiantes sobre dicho tema, expuesta por un representante del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR).

Se sabe que la prostitución infantil tiene muchos factores que la convierten en un negocio fácil a la vista de otros. En la conferencia se abordaron los escenarios más frecuentes de la Explotación Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes (ESNNA) en nuestro país, tanto en la costa como en la selva y en lugares en donde los menores son más propensos a ser captados por proxenetas.

Muchos mitos fueron desmentidos a raíz de la errada información que se escucha a menudo en los diferentes medios, como señalar que las únicas explotadas son las niñas y chicas. Desafortunadamente, los casos son en su mayoría de este grupo, pero también abarca al género masculino, de lo que muy poco se habla. Se presentaron dos videos, uno de los cuales recreaba la escena de una chica de bajos recursos económicos y su inicio en el mundo de la prostitución, que refleja un abandono social desde el mismo hogar.

Una de las razones discretas que atraen a turistas nacionales y extranjeros es la prostitución infantil, y muchas veces somos ajenos o indiferentes a esta problemática. Las estadísticas son para avergonzarnos como país, y nos envuelve en un conflicto más por resolver. Y es que la actitud de muchos de nosotros para denunciar estos casos ha sido prácticamente inexistente por años, sin pensar en lo catastrófica que es la vida de niños y jóvenes que son prostituidos.

Dentro del ámbito del turismo hay muchos individuos operando desde dentro de los prestadores de servicios (establecimientos de hospedaje, agencias de viaje, discotecas, etc.) con el objetivo de conseguir más clientes desde sus instalaciones de trabajo. En este contexto, la Dirección o la Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo, según el caso, es el ente encargado de lidiar con estas irregularidades.

Estos actos delictivos merecen ser combatidos con severidad y rapidez. Nuestra moral tiene que ser objetiva y debemos cambiar la mentalidad de nuestro país, aquello de que “como no es tu problema o el de algún familiar tuyo, simplemente no te metes”. Lamentablemente no comprendemos los perjuicios que puedan sufrir los menores explotados y que un futuro serán parte de la sociedad. Es a partir de esto que debemos pensar que sí es nuestro problema y preguntarnos qué tanto estamos haciendo para erradicar este mal. ¡No permitamos que una sonrisa se convierta en un rostro de agonía y tristeza!

*Este post es una colaboración de Roberto Díaz Rojas, estudiante de la carrera de Administración y Servicios Turísticos de la Universidad Privada del Norte.

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