
El sociólogo chileno Rafael Echeverría sostiene que la conectividad entre los individuos, equipos y organizaciones genera personas y empresas de alto desempeño, capaces de lograr resultados extraordinarios en los negocios globales. La conectividad es un fenómeno social, es el resultado de una dinámica observada. La capacidad de escucha mutua genera conectividad. La conectividad incrementa el habla, la escucha, el aprendizaje y el conocimiento.
La escucha es una competencia clave en nuestra capacidad de aprendizaje, además de ser un factor determinante del alto desempeño de las personas y equipos, y requisito esencial de una gestión efectiva del conocimiento en los negocios globales. En conclusión, la escucha es una competencia central en el desempeño de los trabajadores del conocimiento. El escuchar al otro es permitir que la palabra del otro pueda transformarme, modifique el sentido que le confiere al acontecer, lleva a tomar acciones que antes no eran posibles.
La sinergia propia de las personas, equipos y organizaciones de alto desempeño expresa la capacidad de transformación que proporciona el hablar de otros, y a la vez lo que mi propio hablar es capaz de activar en los demás.
Como sostiene Echeverría, somos altamente incompetentes en nuestra capacidad de escucha. Por ello pagamos un precio muy alto: en relaciones, en efectividad y en bienestar. No sabemos conectarnos adecuadamente. La conectividad, esa capacidad de afectación mutua entre los individuos, equipos y organizaciones, es de donde surge el aprendizaje y el conocimiento.
La escucha produce conectividad. Cuando aprendo a escuchar mejora la capacidad de aprender del equipo y de la organización, eso es el aprendizaje continuo. Escuchar y hablar para que me escuchen, así genero aprendizaje y conocimiento. La escucha produce aprendizaje transformador en conocimiento al generar condiciones de bienestar, impecabilidad y confianza.
La conectividad es por tanto sistémica y genera empresas digitales o empresas en red, en donde el peso e impacto de la tecnología de la información y de las personas es fundamental.
Los negocios globales, sostiene Peter Drucker, requieren para ser exitosos sistemas de información integrados y personas gestionadas en conocimiento para que colaboren con la orientación estratégica mundial, logrando productos adaptados, metas de aprendizaje y sensibilidad de sus otros recursos a través de la integración. Así también, para colaborar con la estructura en la coordinación mundial descentralizada, matriz o red global. De igual modo, para colaborar con la tecnología de la información con monitoreos inteligentes y controles predictivos, en línea y en tiempo real. Además, para colaborar con los recursos humanos en una selección de talentos geocéntrica, desarrollo cultural, relaciones entre grupos globales y en la creación de una visión corporativa y compartida.
La espiral del conocimiento se apoya mutuamente en un sistema basado en tecnología de la información, comunidades de aprendizaje y comunidades de práctica. Es una espiral que suma la tecnología de la información con las relaciones entre las personas. Los equipos inteligentes aprenden a aprender en conjunto. Una comunidad de aprendizaje aprende a aprender, a desaprender, aprende de los éxitos y de los fracasos, aprende a compartir, aplicar y a seguir aprendiendo.
Las comunidades de aprendizaje son redes de trabajo donde se comparte e intercambia conocimiento. Capturan y diseminan información, son multidisciplinarias, intercambian permanentemente información, son abiertas al entorno, comparten experiencias, se capacitan permanentemente, saben buscar y encontrar expertos para enriquecer conocimientos.
En un sistema de información, fundamentalmente en su dimensión de tecnología informática, el aprendizaje es permanente, ya que se da en tres momentos del sistema: antes, durante y después.
El conocimiento es una familiaridad alcanzada mediante la experiencia. El conocimiento explícito es formal, sistémico y estructurado, en cambio el conocimiento tácito es personal, natural y difícil de expresarlo.
En síntesis, la escucha es una competencia clave para lograr la conectividad entre las personas, que permite generar conocimientos y seguir aprendiendo.
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