Varios analistas coincidieron con un pronóstico optimista a principios de 2017: el crecimiento de la economía apuntaba a un 4% y poco más. Sin embargo, lo más probable es que la variación del PBI hechos los cálculos finales no sobrepase de 2.7%.
Desde los daños ocasionados por el Niño costero hasta las revelaciones que siguieron haciéndose en torno al caso Lava Jato, con implicancias que tocan de cerca a la cabeza de gobierno, una sucesión de eventos puso en jaque la estabilidad política del país el último año y esto terminó por afectar las proyecciones económicas.
En medio de todo, después de 14 trimestres de caída, la inversión privada dio signos de crecimiento a partir de la segunda mitad del año. La primera ministra Mercedes Aráoz confía en que la tendencia se sostenga durante 2018 para alcanzar la meta que fue esquiva en 2017, aunque Fitch Ratings dio a conocer recientemente que estaba revisando a la baja dicha expectativa.
En todo caso, la inversión pública y la eficiencia con que se ejecuten las obras podrían convertirse en puntales del crecimiento nacional. Solamente para las regiones afectadas por el Niño costero, el presupuesto asciende a S/. 25, 655 millones, si bien la puesta en marcha de estos proyectos presenta un retraso debido a cambios en la autoridad que coordina las tareas de reconstrucción, así como a fallas en los procesos de licitación.
Por su parte, el Banco Central de Reserva (BCRP) estima que el incremento de la confianza empresarial, que hacia fines de 2017 alcanzó su punto más alto en tres años, será igualmente un factor que contribuirá al afianzamiento de la inversión privada.
Del mismo modo, Proinversión anunció el 10 de enero los 18 proyectos de infraestructura que prevé adjudicar durante el presente año. La cartera de estos proyectos se valoriza en US$ 4,510 millones y comprende obras en los sectores de Transporte, Minas, Salud, Energía y Saneamiento. Una vez más, la eficacia con que se lleve a cabo estas adjudicaciones resultará vital para un gobierno debilitado por propia acción y omisión.
Durante una entrevista concedida la primera semana de enero, la ministra de Economía y Finanzas, Claudia Cooper, reconoció que la crisis política de las últimas semanas generó una paralización que produjo un «bache» en el ritmo de inversión pública, del cual están procurando salir.
Es evidente que el margen de error con que cuenta el Ejecutivo de ahora en adelante es muy estrecho, y solamente un trabajo que muestre progresos y resultados podrá darle posibilidades de estabilidad en los siguientes tres años y medio que le restan de gestión. Esperemos que sea así.
Fuentes:
https://elcomercio.pe/economia/peru/economia-peruana-espera-2018-noticia-485553
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