¿Cuán difícil es ser mamá y profesional a la vez? Este tema ha venido siendo investigado por diversos autores, ya que existe una limitante casi invisible denominada “techo de cristal” – término acuñado por primera vez en The Wall Street Journal en 1986-, al que las mujeres profesionales tienen que hacer frente cuando se convierten en madres y vuelven a sus tareas laborales. Son paradigmas, y muy arraigados, a los que debemos enfrentarnos todas las mujeres profesionales para poder encontrar un adecuado equilibrio entre el trabajo y el hogar, entre ser mamá y profesional, y no declinar en el camino.
Rodríguez Zapatero & Rodríguez Jiménez, en su artículo La mujer en la empresa familiar (2011), realizaron una investigación sobre la mujer en la empresa y el papel que realiza dentro de ella, analizando sus comportamientos en su relación con ésta y concluyendo que no existe un gran conflicto por la presencia de la mujer en las empresas, y que las damas se caracterizan por su compromiso, lealtad y valores familiares.
Marcos Santiago, en su tesis doctoral El papel de las hijas en las pequeñas y medianas empresas familiares: unidades productivas y reproductivas (2015), analiza desde una perspectiva social el papel de las hijas y concluye que existen sesgos de género muy marcados en las empresas familiares, estableciendo prácticas de desigualdad entre hijos e hijas, sin tener en cuenta que ellas son las potenciales sucesoras de un negocio familiar.
Definitivamente, las condiciones pueden variar en diferentes sociedades, considerando sus respectivos sesgos culturales, y cada empresa termina siendo un entorno diferente. Por mi experiencia personal, de mamá y profesional, el proceso de retorno a las actividades laborales es una etapa muy dura, en donde se nos rompe un poquito el alma, pero se nos fortalece el corazón, al seguir creciendo como profesionales sin dejar de disfrutar lo hermoso de la maternidad.
En la Facultad de Negocios contamos con 65% de población femenina, jóvenes estudiantes a quienes observo con mucha entrega y dedicación, entusiasmo y disciplina. Los negocios de hoy exigen mucho de un profesional debido a la alta competitividad, y la maternidad no es un obstáculo; es una etapa que varía por completo nuestro status quo pero no nos incapacita, ya que nuestra exigencia se incrementa exponencialmente y nuestras capacidades se multiplican, lo que nos permite de este modo romper el «techo de cristal».
*Este post es una colaboración de Trudy Tannert Rengifo, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.
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