En las principales escuelas de negocios del mundo y compañías de consultoría e investigación de empresas, se han llevado a cabo estudios que demuestran que el aprendizaje ayuda a las personas a crear y gestionar el conocimiento organizacional para construir un sistema holístico de capital intelectual y de capital monetario. Se define a la organización que aprende como aquella que aprende permanentemente y se transforma a sí misma.
Los expertos identifican hasta siete dimensiones que influyen directamente en la adquisición de conocimiento: aprendizaje continuo, investigación y diálogo, aprendizaje en equipo, empoderamiento, conexión de sistemas internos y externos, sistemas integrados de información y liderazgo estratégico. Asimismo, revelan que al invertir en la adquisición de conocimiento (capital intelectual) en los colaboradores de una organización los resultados económicos (capital monetario) crecen significativamente. Los indicadores de medición de los resultados del capital intelectual son: compromiso organizacional, satisfacción personal y retención de talentos. Los indicadores de medición de resultados del capital monetario son: productividad, competitividad y rentabilidad.
Las investigaciones realizadas tuvieron un diseño cuasi experimental en organizaciones reales, y se llevaron a caso a través de tres pasos fundamentales. El primero tuvo como objetivo hacer el diagnóstico; es decir, mediante un cuestionario descubrir las brechas por carencia de conocimiento que se presentan en la organización. El segundo, poner en práctica las acciones diseñadas (aplicación de las dimensiones arriba mencionadas) para corregir los problemas hallados en el primer paso. El tercero, medir los efectos de la intervención realizada: mediante una nueva aplicación del mismo cuestionario medir los efectos del capital intelectual sobre el capital monetario.
Adicionalmente, se analizaron evidencias reales mediante documentos oficiales de las empresas (estados financieros, encuestas de clima, encuestas de satisfacción de clientes, índice de rotación de trabajadores, productividad por trabajador, ranking de competitividad, market share, ratios de rentabilidad, entre otros). Asimismo, se llevaron a cabo entrevistas a expertos y focus groups.
Se usó la estadística descriptiva para el ordenamiento, procesamiento y análisis de los datos en tablas de distribución de frecuencias, con cálculo de medias y desviaciones estándar. A fin de verificar la confiabilidad del cuestionario y la captura de datos, se calculó el coeficiente Alfa de Cronbach en cada una de las dimensiones del modelo, así como el Análisis Factorial. Los resultados de ambos coeficientes fueron superiores al umbral mínimo comúnmente aceptado.
Las organizaciones sujetas a estos estudios mejoraron en al menos el 50% su capital intelectual, medido por estas tras variables: compromiso de sus colaboradores, satisfacción personal y retención de talentos. Cabe indicar que adicionalmente a estos resultados positivos, las organizaciones ascendieron posiciones significativas en su participación de mercado, ranking de competitividad, encuesta de clientes y clima laboral. Este último fue superior al 80%. Asimismo, el índice de movilidad no deseada de personal (rotación) disminuyó en más de 30% en todos los casos estudiados.
En relación al capital monetario, los resultados revelan que se produjeron mejoras significativas en la productividad, competitividad y rentabilidad de los negocios. En el caso de la productividad, ésta se incrementó en niveles no menores de 30%, en tanto el ciclo de venta se redujo de manera importante.
La competitividad, por su parte, aumentó en promedio 20%. Los hallazgos muestran además una menor cantidad de reclamos por parte de los clientes y una mayor innovación reflejada en el lanzamiento exitoso de nuevos productos. Así también, los costos por transacción disminuyeron, el número de nuevos clientes aumentó y la rotación de los activos de las empresas fue más eficiente.
En el caso de la rentabilidad de las organizaciones analizadas, ésta mostró variaciones hacia arriba, con incrementos promedio del 15%. Los índices que se midieron fueron Rotación sobre el Patrimonio, Rotación sobre la Inversión y Utilidad sobre las Ventas.
En síntesis, se puede apreciar una alta correlación entre capital intelectual y capital monetario. Ello lleva a reconocer que el espiral del conocimiento se apoya mutuamente en un sistema basado en tecnología, aprendizaje y práctica. Ese espiral funciona además como un círculo virtuoso, logrando la mejora continua, en donde el capital intelectual alimenta al capital monetario y al mismo tiempo el monetario nutre al intelectual. Al final de cuentas, dos caras de una misma moneda.
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