
En el mundo moderno las empresas trasnacionales, así como las grandes empresas domésticas en cada país, día a día despiden trabajadores en razón de las innovaciones tecnológicas y las crisis temporales y cíclicas, tales los casos de Portugal, España y Grecia en los últimos cuatro años. Pero también intervienen otros factores como la reducción de procesos productivos y la tercerización laboral. Ello hace que los desempleados y sub empleados tengan principalmente tres opciones: seguir buscando empleo, emigrar al extranjero o iniciar algún negocio: convertirse en empresarios.
Ghersa & Sicardi (2006) explican, en su página Emprendedores News, que en países como Estados Unidos, España, Brasil, Escocia e Irlanda desde fines de la década del 90 se viene dando mucha importancia a la preparación de estudiantes universitarios en materia de cómo generar empresas o negocios, gestándose comunidades de emprendimientos y emprendedores, cosa que no ha sucedido (con ahínco) hasta la fecha en muchos países de Sudamérica.
Dentro de las actuales condiciones del mercado laboral, se hace imprescindible no solo la adquisición de mayores conocimientos que haga a los profesionales más flexibles y versátiles, sino también un cambio de actitudes o conductas que les permita ser artífices de su propio aprendizaje a través de la práctica. Es vital formarse con un espíritu emprendedor y ser capaces de enfrentar retos no solo como profesionales o técnicos dependientes sino, sobre todo, de desarrollarse como artífices de su propio negocio.
Las universidades vienen desarrollado programas dirigidos a adultos con experiencia. Atendiendo a las características peculiares de los estudiantes de esta modalidad -adultos, diferentes niveles educativos, inmersos en diversidad de actividades, poca disponibilidad de tiempo, necesidad de generación de autoempleo-, así como al cumplimiento de sus expectativas, se hace necesario la aplicación de un enfoque metodológico de formación flexible que permita:
Una metodología de formación flexible que se adecúa a las características enunciadas es la de Competencias Emprendedoras para la Formación de Empresarios (CEFE), que basándose en el aprendizaje por experimentación evidencia comportamientos que deben ser potenciados o reconocidos como beneficiosos para lo académico-empresarial y encontrar o desarrollar en los estudiantes comportamientos y actitudes que distinguen a los empresarios. Otros métodos, como el estudio de casos y el basado en problemas, también pueden ser aplicados en la andragogía moderna.
En cuanto al Método CEFE, es una metodología de capacitación muy bien diseñada para desarrollar el espíritu emprendedor y mejorar comportamientos y actitudes con iniciativa frente a una amplia variedad de situaciones, a través del aprendizaje por experimentación (Sánchez & Becerra, 2005), la cual debe ser aplicada en estos nuevos programas de formación adulta.
Las capacidades emprendedoras son patrones de comportamiento que distinguen a las personas con éxito de las que no lo tienen, es decir, son características que se desarrollan de tal manera que permiten a las personas ser competitivas a través de un aprendizaje basado en la autoevaluación (Sánchez G. & Becerra S).
Finalmente, la nueva Ley Universitaria no ha definido con claridad al estudiante de pregrado con experiencia laboral (que ahora son miles). En el primer párrafo del artículo 97 señala al respecto: “Estudiantes: Son estudiantes universitarios de pregrado quienes habiendo concluido los estudios de educación secundaria, han aprobado el proceso de admisión a la universidad, han alcanzado vacante y se encuentran matriculados en ella”. Es decir, considera únicamente como universitarios a aquellos recién egresados de las aulas de los colegios secundarios.
*Este post es una colaboración de Lucio Olórtiga Cóndor, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.
Etiquetas:
y nos
pondremos en contacto
para brindarte