Ser empresario… una pasión

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Manejar un negocio y tratar de que sea exitoso, es una ardua tarea. Requiere de mucho esfuerzo, perseverancia y voluntad. Más que todo, requiere de muchas ganas de salir adelante y paciencia. El éxito no está a la vuelta de la esquina, se cae muchas veces y también el empresario debe levantarse muchas veces para continuar con el negocio. Si queremos una empresa de larga vida, tenemos que romper con los paradigmas tradicionales y superar los obstáculos que se presenten.

La persona, cuando piensa en su empresa, debe tener en mente que la suya no es una organización como cualquier otra, sino diferente. En ella no se deja nada a la improvisación, ya se hizo un sinceramiento de los costos y se sabe los recursos que posee. Tecnología, maquinarias y personal, conoce las capacidades y habilidades, las debilidades y fortalezas de su organización. Todo se hace de acuerdo a lo planificado, se sigue las reglas de la administración: planificación, organización, dirección, ejecución y control. La empresa es un grupo humano que debe trabajar como un equipo, todos tienen que colaborar y apoyarse mutuamente, entendiendo que la base fundamental de su desarrollo es la planificación estratégica; es vital aprender a pensar estratégicamente y trabajar con visión de futuro.

Como miembros de la empresa hay un lazo muy fuerte que nos une, hay que esforzarse por mejorar y mantener dicho vínculo. Es un compromiso que me alienta como empresario a motivar a mi personal a lograr los objetivos de la empresa, que también deben ser parte del objetivo del personal. La organización se maneja con una buena dirección y una hábil gestión de todos los recursos, y la gente corresponde haciendo bien su trabajo.

Hay días buenos y también hay días malos, pero siempre habrá algo nuevo que aprender. Las organizaciones exitosas exigen mucho de sus dueños, dormirse es ir camino al fracaso. El dueño, o los dueños de la empresa, tienen que dedicarse al negocio, no pueden descuidarlo. La organización les exige una dedicación absoluta, un trabajo de más de veinticuatro horas diarias, mucho esfuerzo y poco descanso, si el fin es obtener los beneficios y comodidades que una buena empresa logra generar. Para ello uno debe querer realmente tener un negocio, querer manejar el negocio, querer gestionar su empresa. Entonces podrá disfrutar, ver y sentir cómo crece y se desarrolla su empresa.

Hay días buenos y hay días malos, pero uno siempre pone ganas para continuar, para levantarse y seguir  y seguir avanzando. No nos convirtamos en fríos capitalistas que solo ven la pura ganancia económica, la sola rentabilidad del negocio. Se debe entender que son personas motivadas las que hacen crecer la empresa. Seamos empresarios que manejan, gestionan y viven su empresa. La empresa es todo el grupo humano que trabaja en ella, y como empresario o gerente soy parte de ella. El esfuerzo de cada uno es la dinámica y vida de la empresa, es la sinergia que hace que la empresa pueda encontrar, crear y dar valor agregado a los productos. El trabajo en la empresa no solo da ganancias económicas al empresario: es su vida y pasión. Se podría decir que es su alimento espiritual, sufre con ella de sus fracasos y disfruta de sus éxitos.

Que la empresa siga viva es el legado del empresario.

*Este post es una colaboración de Luis Yucra Rodríguez, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.

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