
La elección de una carrera profesional puede verse confundida, opacada y desplazada por el escenario económico y político de hoy en día. Frente a ello no se puede ser indiferente; es imposible que no surjan preguntas profundas, preguntas que tienen relación con nuestro destino, preguntas que muchas veces nadie quiere escuchar o preguntas que nadie quiere responder.
Esos momentos de incertidumbre y cuestionamiento nos ayudan a decidir por estudiar contabilidad o arquitectura, artes plásticas o comunicación, economía o medicina. En tal situación, no basta la opinión de tus padres, amigos, docentes o de un volante publicitario. Aquí uno debe ser leal y decidir. ¿Y qué significa decidir? En su sentido último, equivale a hacer un “corte” dentro de un proceso o tiempo, elegir sin miedo, con convicción.
Nuestra vida puede estar marcada por la confusión, el desánimo o el “fuera de lugar”, tal como se expresa en El grito de Edvard Munch o en La noche estrellada de Vincent van Gogh, cuadros que reflejan una desesperación tremenda, una angustia profunda por los momentos tristes y dolorosos de experiencias personales.
Ciertamente, esto no es lo que vive Giovanna. Giovanna Moreno, docente de los cursos de Contabilidad y Doctrina Contable de la Facultad de Negocios, nos brinda un testimonio desde su experiencia como contadora, destacando la pasión con que realiza sus tareas.
Ella, a través de su testimonio, deja abierta la posibilidad para que los estudiantes decidan por una carrera profesional con esperanza y certeza. Ampliar el horizonte y ver las oportunidades que el mundo laboral ofrece, es un desafío. Elegir una carrera profesional estará siempre unida a nuestro deseo, pasión, bien común y compromiso con el mundo.
(Angela Maza, coordinadora de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte)
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Los contadores tenemos la imagen de ser profesionales que durante el verano o fin de mes no vemos el sol por ser época de impuestos o fechas de cierre en la empresa donde laboramos. Si bien es cierto se goza de un buen nivel salarial, hay exigencias de tiempo y responsabilidades que se deben cumplir y en ciertos momentos las 24 horas del día no alcanzan para dedicarle tiempo a tu familia o simplemente para dedicar tiempo a tu persona. Sin embargo, los contadores sabemos que en toda profesión hay sacrificios, ya que sin costo no hay beneficio, y si el costo es alto, el beneficio también lo será.
Hace más de un año no tengo cierres contables interminables, puedo pasear a media tarde y almorzar sin límites de horario. Sigo siendo contadora y me gusta mi carrera, sólo que ahora elegí una rama de la Contabilidad no muy habitual: la docencia. Enseño Contabilidad y Finanzas (mi especialidad) en la Universidad Privada del Norte y en el Instituto CIBERTEC (ambos miembros de la Red Laureate), y la frase “trabaja en lo que amas y nunca más volverás a trabajar” es mi favorita. Refleja mi sentir, mi realidad y lo que quiero hacer de por vida: enseñar, compartir mi aprendizaje, dar a otros. Esta es mi elección.
Elegí que mis días laborales empiecen a las 10 de la mañana y terminen a las 10 de la noche. Elegí las aulas y los plumones a la oficina y los marcadores. Elegí que mis estudiantes dictaran mi rumbo a seguir, en vez de seguir órdenes de mis jefes. Elegí sentir la emoción y el abrazo sincero de agradecimiento de mis estudiantes, en vez de las palmaditas en el hombro y alguna que otra sonrisa de mis gerentes. Elegí un “gracias por enseñarnos, miss” a un “buen trabajo Giovanna, sigue adelante”.
Si has hecho un buen trabajo con tus estudiantes tendrás asegurado el agradecimiento eterno y te sentirás tranquila por lo logrado; en cambio, si has hecho un buen trabajo en tu empresa, siempre querrán más y te sentirás estresado para lograr mayores resultados. Elegí a las personas. Elegí enseñar porque con las personas siempre ganas, con las personas trasciendes, con las personas transformas vidas. Cuando me reúno con mis colegas contadores, me encuentro muchas veces fuera de lugar, su mundo está abocado a una empresa y los problemas de ella, se vuelven sus propios problemas. Es ahí donde sonrío y pienso no estoy fuera de lugar, sino todo lo contrario: estoy exactamente en el lugar donde quiero estar.
*Este post es un testimonio de Giovanna Moreno Benavente, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.
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