Jequetepeque: oportunidades de desarrollo turístico

Como estudiantes de la Carrera de Administración y Servicios Turísticos, cuando debimos buscar un lugar con mucho potencial en cultura y tradición, pensamos además en generar mejores oportunidades de desarrollo socioeconómico para los lugareños. Este era un logro principal que nuestra profesora Leonor Janampa Vidal, en los cursos de Ecoturismo y Planificación Turística, nos incentivaba conseguir.

jequetepeque turismo y desarrollo

Evaluar los recursos que se encuentran en el distrito de Jequetepeque nos llevó mucho tiempo, observando y determinando si era factible organizar a  la comunidad para su desarrollo turístico. Constatamos así no solo su potencial en cuanto a cultura, tradición y naturaleza, sino que además del Complejo Arqueológico Dos Cabezas y Huaca La Mesa, pertenecientes a la cultura Moche, están la Bocana del Río, el “claro” (bebida tradicional), los caballos de paso y la artesanía típica. Sin embargo, observamos también que no existe apoyo por parte de las autoridades locales, ni tampoco interés de algunos lugareños por la conservación de su patrimonio.

El Complejo Arqueológico Dos Cabezas y Huaca La Mesa han sido abandonados y las autoridades y personas que viven cerca de estos lugares no protegen, conservan y menos transmiten a sus hijos la importancia y el afán por evitar su depredación. No fue factible comenzar a trabajar en esas condiciones, ya que se rehusaban a recibir apoyo.

Los caballos de paso fue nuestra segunda opción, muy reconocidos por haber sido proveedores de sangre de criaderos, hoy en día muy importantes en nuestro país. Existen dos familias que cuentan con caballos de paso, pero trabajan por separado, sin propiciar beneficio para la comunidad de manera sostenible. Así, nuestro deseo de trabajar con ellos era complicado.

El “claro”, licor típico de Jequetepeque, conocido como el néctar de los Moche que se fue perdiendo con el tiempo, era otra opción. Pudimos encontrar a la familia Maco, quienes preparan de manera tradicional este famoso trago, aún reconocido por el pueblo. Lamentablemente, hace pocos años murió la señora que con esmero preparaba esta bebida, quedando solo una de sus hijas en la tradicional práctica. No obstante, ya la nueva generación se niega a continuar con la producción. Fue muy difícil entablar un entendimiento con la única persona que sabía elaborar la ancestral bebida, mostrándose indiferente por estar cansada de escuchar promesas de apoyo.

Casi dándonos por vencidas visitamos el taller de artesanía de Jequetepeque en la comunidad de Santa Apolonia, donde se iniciaron 50 personas dedicadas a la elaboración de artesanías con motivos Moche, pero luego perdieron local que los albergaba y también dejaron de recibir las capacitaciones que les ofrecía la municipalidad. Actualmente, son solo cuatro artesanos dispuestos a seguir elaborando sus artesanías y siendo pocos los interesados y requiriendo apoyo, nos pareció un buen punto de partida trabajar con ellos y volver a organizarlos, formando así una asociación turística cultural.

¡Al fin!, como dijo el escritor portugués José Saramago, “parecía que habíamos llegado al final del camino y resulta que era solo una curva abierta a otro paisaje y a nuevas curiosidades.” Habíamos encontrado una gran oportunidad: trabajar con quienes deseaban continuar con su práctica ancestral, pero que por problemas diversos se vieron obligados a buscar otro trabajo.

La viabilidad y sostenibilidad de nuestro proyecto estaba fundamentado. En el distrito de Jequetepeque existe una diversidad de recursos con potencial turístico factibles de obtener valor paulatinamente, integrarlos y conformar con ellos productos turísticos competitivos, factores que además favorecen la formación y promoción de la Asociación Turística Cultural “Eiz Jemoc” (Hijos de Jequetepeque y Moche).

El piloto de nuestro proyecto se hizo realidad gracias a la colaboración de nuestros compañeros de la Universidad Privada del Norte, con quienes realizamos un full day vivencial en el distrito de Jequetepeque; además recorrimos talleres artesanales en Pacasmayo. Esta experiencia nos permitió no solo conocer la riqueza turística de Jequetepeque, sino que logramos demostrar a la comunidad receptora que el turismo vivencial es la manera idónea de preservar las costumbres y mejorar su calidad de vida.

La inscripción legal de la Asociación Turística Cultural Eiz Jemoc es un hecho y servirá para aumentar la participación, afianzando el compromiso de los integrantes y generando la solidaridad social, razón y motivo para entablar comunicación con las autoridades y empresas locales y regionales para que apoyen a esta comunidad.

Un aspecto vital de nuestro plan de trabajo son las capacitaciones en diversos temas turísticos y artesanales. Posteriormente realizaremos eventos que den a conocer la cultura de Jequetepeque y Moche. Nuestra expectativa es lograr que la actividad turística, con su efecto multiplicador, simbolice desarrollo y preservación de las tradiciones.

Hoy, la experiencia de los artesanos y los sueños de estudiantes universitarias se unen con la energía de emprender un nuevo camino, que a pesar de las adversidades se materializa con perseverancia.

*Este post es una coloboración de Daniella Bocchio, Cristell Lino, Evelyn Suárez, Juliana Sánchez, Mishelly Mayo y Lucymar García, estudiantes de la carrera de Administración y Servicios Turísticos de la Universidad Privada del Norte.

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