Mucho se habla del crecimiento económico de la ciudad de Trujillo, y con ello del surgimiento de nuevos negocios de alimentos y bebidas en los que sus gestores se preocupan por dar un buen producto y un buen local con infraestructura moderna. Sin embargo, se está dejando de lado esa calidez que el cliente necesita para llevar una experiencia gastronómica diferente y que lo motive a consumir más en un negocio y a incrementar el cheque promedio.

La calidez se refiere al calor humano que el personal de servicio proporciona al cliente: un recibimiento acogedor, un cordial saludo, una sonrisa amable, preguntar si se siente bien, si el plato o bebida solicitado está a gusto, ofrecerle si hay algo más en que le pueda ayudar, proporcionar una cortesía, ayudar con una silla especial cuando hay niños, servir su bebida/plato favorito si es que es un cliente asiduo, una atención personalizada.
Estos y otros detalles de servicio harán que el comensal viva una experiencia única, nos recomiende, haga buenos comentarios en las redes sociales y consuma más de lo pensado, generando así un mayor ingreso a nuestro negocio, más estabilidad económica para el colaborador y el mantenimiento del negocio en el competitivo mercado de alimentos y bebidas.
También es importante que los propietarios analicen muy bien los perfiles profesionales, las competencias que los puestos de servicio al comensal requieren, porque en la actualidad no se trata que el mesero/mozo/azafata solo sea el intermediario entre la cocina y el comensal, sino que domine competencias blandas que darán un valor agregado al negocio.
*Este post es una colaboración de Guillermo Torres Machuca, docente de la carrera de Administración y Servicios Turísticos de la Universidad Privada del Norte.
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