Es indudable que los emprendedores nacen con un conjunto de virtudes. Pero tan cierto como esto es que dichas virtudes requieren de orientación y el complemento de una educación adecuada, pues sólo así es posible reducir las probabilidades de fracaso.

Augusto Cáceres, decano de nuestra Facultad de Negocios, expresa en ese sentido que desde las aulas “es muy importante desarrollar habilidades blandas tales como la seguridad, la automotivación y la resiliencia”. También deben contemplarse la honestidad, la responsabilidad y la solidaridad. “Esto permite que los jóvenes desarrollen confianza en sí mismos y sean dueños de su propio destino”, añade.
Nuestra autoridad encuentra entre sus estudiantes una saludable expectativa por sacar adelante sus proyectos. “Los estudiantes de la Facultad de Negocios son en su mayoría emprendedores natos. Lo vemos en las ferias de negocios, a las que asisten muy animados para presentar sus business plans. Son verdaderos proyectos de emprendimientos muy innovadores y creativos, como lo demuestran los varios finalistas que hemos tenido en el premio James McGuire”, manifiesta con genuino orgullo.
Por otra parte, al referirse a los emprendimientos de tipo social, nuestro decano considera que la institución universitaria constituye uno de los focos ideales para gestarlos e impulsarlos. “Los emprendimientos sociales son un componente importante de nuestras carreras”, sostiene. “No podemos olvidar que hoy en día existe una corriente mundial a favor de los proyectos de triple impacto: económico, ambiental y de responsabilidad social”.
Augusto recuerda a nuestros estudiantes iniciar proyectos en aquello que les gusta y tener siempre presente que se debe emprender pensando hacer el bien.
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