Vacaciones de verano

El verano es una estación durante la cual, por obvios motivos, buscamos salir de casa. Podría ser para ir en pos de algo que nos alivie del calor, pero también -¿por qué no?- para escapar de la rutina aunque sea por unos pocos días. Lo primero en lo que piensa la familia es en un destino playero que, si vivimos en una ciudad costera, siempre tendremos al alcance. Aunque también se aproximan festividades en la serranía –tal el caso del carnaval en varias regiones o la fiesta de la Candelaria en Puno- que con un presupuesto mayor nos permitirán disfrutar de unas vacaciones inolvidables. Pero esto será materia de otro artículo.

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A toda costa

A una distancia de 200 km tanto al norte como al sur, Lima ofrece buenas alternativas para un fin de semana playero. Puerto Viejo, en el kilómetro 71 de la Panamericana Sur, es un destino a considerar. Se trata de una playa que ha escapado al crecimiento vertiginoso de otras, con el atractivo natural de sus lagunas en las que recalan aves migratorias y en cuyas aguas aguardan peces y camarones de buena fama. Con el equipo necesario se puede acampar cerca del mar, pero también hay hospedajes accesibles para quienes buscan comodidad.

En la misma ruta, a la altura del kilómetro 144 se ubica San Vicente de Cañete, desde donde, tomando la carretera a Yauyos, se llega a Lunahuaná. Siempre con el ánimo de mantenerse fresco, aquí se podrá experimentar la adrenalina del canotaje, pero también hay opciones de acenso vertical, canopy y circuitos para bicicleta montañera y cuatrimotos. Lunahuana ofrece hospedaje y buenas opciones culinarias, además de bodegas en las que se puede degustar piscos y vinos.

Hacia el norte la oferta turística es igualmente variada y asequible. Empiece por hacer una primera parada en Ancón, un balneario tradicional que aún conserva el atractivo de sus casas de verano y su amplio malecón. También podría embarcarse en un bote hacia el conjunto de islas denominado Grupo de Pescadores, en las que aves y lobos marinos brindan un espectáculo singular. A la altura del kilómetro 70 de la Panamericana Norte aguardan Chancay y Huaral, dos localidades que aportan lo suyo a la fama gastronómica del Norte Chico.

De Huacho a Paramonga, entre los kilómetros 140 y 200 de la misma vía, además de playas y caletas ideales para el solaz veraniego, tendrá también la oportunidad de conocer la ciudadela de Caral (kilómetro 180), considerada la civilización más antigua de América. Huacho, Supe, Barranca y Pativilca completan la reputación culinaria de la zona, en especial por sus platos preparados en base a frutos del mar y sus notables chifas.

Si el presupuesto y el tiempo dan para más, proyecte su viaje hasta Huarmey y Casma, entre los kilómetros 300 y 370 de la Panamericana Norte. Se encontrará con playas que están entre las más bellas de nuestro litoral.

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