Cuando me llamaron para decirme que era uno de los elegidos para ser contratado por la empresa PSAV, me sentí totalmente emocionado y, sin duda, sabía que iba a ser una experiencia muy gratificante en lo profesional y personal trabajar en uno de los eventos más importantes del mundo, las Juntas Anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Todo comenzó desde fines de mayo, cuando representantes de la organización del evento se acercaron a mi casa de estudios, la Universidad Privada del Norte, para informar que existía una convocatoria de la empresa PSAV (México), encargada de organizar, implementar y dirigir los aspectos audiovisuales en todas los centros donde se desarrolló la cumbre: el Centro de Convenciones de Lima, el Museo de la Nación, el Gran Teatro Nacional y la Biblioteca Nacional.
Postularon más de cuatro mil personas en la primera etapa, que duró aproximadamente dos meses. Tras superar esta fase quedamos 800 y finalmente fuimos escogidas 325 personas para representar al Perú en dicho evento, en cuyas capacitaciones conocí a grandes profesionales, la mayoría mexicanos, y donde nos enseñaron cursos élite sobre audio, vídeo e iluminación. Ya en el evento me derivaron al área de iluminación de la sala Plenaria del Centro de Convenciones de Lima, que albergó aproximadamente 3,000 personas y fue la más importante a lo largo de las juntas.
Al recibir la sala con mis compañeros peruanos, mexicanos y estadounidenses, nos topamos con un gran reto: aún no había sido acabada y además había una gran presión por la importancia de dicha sala. Al mando de Higgy, jefe y colega de iluminación estadounidense, empezamos a montar, programar y modificar las luces que fueron traídas en 40 contenedores desde Estados Unidos y México llenos de equipos audiovisuales de alta tecnología.
Llegó el día del evento y todo salió perfecto. Recibimos felicitaciones por parte de los gerentes de la empresa, del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y de todas las personas que estaban en la sala. En lo personal, ha sido una de las mejores experiencias en mi vida el haber sido partícipe de dicho evento y haber conocido a grandes profesionales y ahora amigos del rubro audiovisual de todo el mundo. Deseo agradecer a mi universidad por brindarme todo el apoyo y en especial a mi coordinadora Keyla Sánchez, ya que estuvo siempre atrás de cada paso desde que empezaron las capacitaciones hasta que culminaron las juntas. ¡Gracias PSAV Y UPN!
*Este post es un testimonio de Kevin Avellaneda Carbonell, estudiante de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Privada del Norte.
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