Noticieros de televisión y un aprendizaje pendiente

noticieros de televisión y un aprendizaje pendiente

¿Puede el incendio de una casa modesta -ya sofocado- demandar 50 minutos de cobertura en el noticiero de un canal de televisión? ¿Justifica la muerte de cuatro personas la presencia de una cámara que muestra las reacciones desconsoladas del nieto de una de las víctimas? ¿La reportera y los conductores resuelven algo o alivian el dolor de los familiares con la tautológica y aparentemente compungida retórica que despliegan?

Desde hace buen tiempo los informativos nacionales de televisión han resuelto que llegar a un escenario de muerte mediante la señal de las estaciones policiales es una forma de periodismo. Y convertir la atmósfera dramática propia de estas circunstancias en materia noticiosa, también.

Sin embargo, creer que el periodismo se puede hacer de manera tan fácil representa una falta de consideración. Vayamos por partes. ¿Algún estudio ha concluido que la teleaudiencia peruana tiene mayoritaria predilección por el sensacionalismo? Pero aun si fuese así, ¿no existe en todo periodista el deber de conciencia de no apelar ni mortificar tendenciosamente las emociones de la gente y más bien practicar un tratamiento prudente y ponderado de este tipo de sucesos? ¿No es esta la premisa que debería guiar al director, los editores, conductores y reporteros de cualquier noticiero o producto del periodismo?

Este país vive suficientemente crispado y desconcertado como para que el periodismo aporte cuotas adicionales de confusión. Quizá para los factótums de este noticiero hacer periodismo según los cánones profesionales y de la ética es una bobería cuando vivimos en un estado de anomia crónica, pero el último faro de una sociedad que no encuentra el norte es precisamente el de una prensa que entiende su misión con seriedad.

Dentro de las muchas lecciones que dejó el gran Ryszard Kapuscinski hay una que viene al caso: “En el buen periodismo, además de la descripción de un acontecimiento, es necesario también una explicación de por qué ha sucedido. En el mal periodismo, en cambio, encontramos sólo la descripción, sin ninguna conexión o referencia al contexto histórico”. Destinar una hora de televisión a tomas de cámara y divagaciones con poco sentido grafica muy bien la frase del periodista polaco.

Pienso que a pesar de las críticas que se le hace, la medianía en que discurre la televisión peruana supone una oportunidad para elevar la calidad de contenidos, tratamientos y productos finales. Como en todo, de los errores se aprende, a menos que se piense que no hay necesidad de hacerlo. Esta es la tarea que tienen por delante, con los fundamentos de un oficio que sus antecesores olvidan a menudo, los periodistas de nuevo cuño y aquellos que se están formando, tributarios de una generación que cree y quiere que el mundo sea mejor. Motivos para ser optimistas.

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