Un comunicador no construye puentes, pero los crea

comunicadores comunicación

Arte, creatividad, empatía, análisis, estrategia, empresa, son algunos de los conceptos que se encuentran fuertemente relacionados a la comunicación y a todas las profesiones vinculadas a ella.

Surgida de la necesidad del entendimiento de la relación de los grupos sociales con los medios de comunicación y de la mediación que estos generan del contexto, las comunicaciones forman parte del abanico de profesiones provenientes de las ciencias sociales. Como ciencia social se enfoca en el estudio del comportamiento del hombre en su relación con el contexto simbólico, en la forma en lo que lo utiliza, interpreta, interioriza y gestiona para relacionarse socialmente. Su objetivo es generar (o al menos intentar) un acercamiento entre las personas. Puede sonar soñador, romántico y hasta barroco, pero si lo pensamos, los mayores problemas del mundo giran en torno a la falta de comprensión entre las personas.

Es en ese contexto en el que la comunicación estudia a los grupos sociales, a los medios, a las empresas, las relaciones entre ellos y sus formas de mediación. Es un arte, como menciona Jorge Salmón en su libro, porque al resolver dicha relación utiliza soluciones simbólicas cargadas de sentido, fruto de un análisis concienzudo de su realidad, contexto y perspectivas.

Al trabajar con y para personas, los comunicadores requieren desarrollar algunas competencias básicas: empatía, neutralidad, observación, análisis crítico, escucha empática, evaluación de escenarios, persuasión, entre otras. Esas competencias, lamentablemente, no se compran, se desarrollan a través de la lectura, al contrastar opiniones, al escuchar al otro (aunque no estemos de acuerdo con su posición). Pero sin conocimiento no hay posibilidad de modificar el entorno.

Un comunicador entonces requiere desarrollar estas “soft skills” junto con las “hard skills” (conocimiento puro) para poder ser integral y cumplir con su objetivo. Un comunicador no requiere de usar ecuaciones cuadráticas todos los días, resolver integrales o generar compuestos químicos. Un comunicador trabaja con algo mucho más difícil de comprender: el comportamiento humano.

Si bien los países requieren del desarrollo industrial que permita añadir valor a sus productos y no ser únicamente dependientes de la actividad extractiva, también requieren de profesionales que comprendan por qué no es viable construir un puente técnicamente perfecto en la selva, ya que se planea construir en una zona cargada de simbolismo para una comunidad. Requieren de profesionales que sepan cómo manejar el diálogo con partes en disputa para llegar a acuerdos, requieren de profesionales que desarrollen mensajes para que los consumidores evalúen las mejores alternativas. Requieren profesionales que investiguen y lleven a la luz pública aquello que los poderosos no quieren decir, requieren profesionales honestos que sean la voz de los demás. Requieren de profesionales que nos hagan pensar, que nos saquen del espacio cómodo con ideas nuevas, requieren de profesionales que brinden entretenimiento.

Muchas veces vemos como se menosprecia la labor del comunicador, desde diferentes ámbitos, incluso desde el sector público, justamente porque no desarrolla el llamado conocimiento técnico o “científico” a la usanza tradicional del término. Sin embargo, nuestro país requiere también de profesionales que puedan generar comprensión entre dos partes con derechos legítimos, que a través de una campaña persuadan a los padres sobre la importancia de vacunar a sus hijos, que acerquen personas. Un comunicador no construye puentes, pero los crea.

Whatsapp UPN