Televisión basura: «cultura de la incultura»

Desde la década de 1990 la televisión basura es una forma de hacer televisión caracterizada por exacerbar el morbo, el sensacionalismo y el escándalo como palancas de atracción y motivación de la audiencia.

Sus contenidos no solo son muy pobres tanto en la propuesta cognitiva como en la socio-afectiva, refieren los psicólogos, sino que además constituyen una fuente efectiva en la creación y formación de actitudes en los niños, ya que desde temprana edad son sometidos a su influencia. Los niños seleccionan los programas que divierten más que los que educan.

En un artículo publicado en RPP se afirma que algunos canales de la televisión nacional de señal abierta vienen emitiendo, en horarios de protección a la niñez,  programas con contenidos inadecuados que promueven conductas que atentan contra la dignidad de todo ser humano. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia recuerda a las autoridades, medios de comunicación y ciudadanía que:

La Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por el Perú en 1989, en su artículo 17, establece que niñas y niños tienen derecho a recibir a través de los medios de comunicación, información que sea importante para su bienestar y desarrollo, y que las personas adultas deberán cuidar que esta información sea adecuada. ¿Se está cumpliendo?

Pese a que se transmiten programas educativos, pocos niños los prefieren sobre un programa divertido. Y esa es una constante que se mantendrá en el adulto.

Son diversos los estudios que encuentran la existencia de una relación entre el contenido de violencia de los medios y las formas de conducta conflictivas y agresivas de los jóvenes.

Los medios educan con imágenes basadas en la violencia, la ruptura de normas sociales y la predisposición de conductas basadas en el delito y son conocidos los reportes que coinciden en que esto va en aumento y a ritmo acelerado.

La televisión, y ahora internet, se apropian del poco tiempo del que disponen los niños para dedicarse a las actividades lúdicas y recreativas. Los medios de comunicación se han transformado en el centro fundamental de socialización para la juventud pobre, proceso basado en consumismo y violencia. Las cadenas televisivas han producido ciudadanos que muy poco saben y que se interesan por banalidades.

Ante este diagnóstico se hace necesario mantener una actitud atenta y crítica frente a los contenidos en los programas de TV (también con la prensa escrita y radial e internet), pues no solo se trata de ciertas novelas, películas o series groseras o violentas, también existen ciertos ‘programas periodísticos’, ‘noticieros’, programas de entretenimiento que contribuyen a la vacuidad, estupidez y bajura.

Ya lo dijo el politólogo italiano Giovanni Sartori: “Vivimos en la cultura de la incultura”. En este texto analiza minuciosamente cómo las nuevas generaciones van perdiendo cada vez más la capacidad de interpretar signos debido a la televisión.

Superarlo es tarea de todos: padres de familia, escuela, empresas televisivas y gobierno, que debe fomentar programas especialmente dedicados a mejorar el nivel educativo y cultural.

*Este post es una colaboración de Martín Alvarado, docente de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Privada del Norte.

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