Son varias las cualidades que debe reunir un emprendedor: visión de futuro, creatividad, innovación, entusiasmo, perseverancia, resiliencia, talento y conocimientos. Ellas le servirán para tener una atenta mirada del mercado, especialmente cuando existen planes de crecimiento y expansión. Conocer el momento para iniciar o expandir un negocio permite reducir riesgos y aprovechar oportunidades. En un mercado cada vez más competitivo es fundamental saber los “secretos” de cada negocio. Para ello, es necesario estar en permanente contacto con proveedores, clientes, colaboradores, competidores y stakeholders en general. Poseer una actitud emprendedora y, mejor aún, llevar adelante un emprendimiento, es uno de los mayores activos con que puede contar una persona en el presente y en el futuro.
Muchos nos preguntamos: ¿cómo identificar el momento adecuado para emprender un proyecto? Para una persona con actitud emprendedora cualquier momento es bueno para empezar. Se recomienda estudiar las oportunidades del mercado global, ya que siempre existen, considerar un análisis del comportamiento de la oferta (capacidad instalada y recursos requeridos) y la demanda (necesidades de los clientes y los consumidores).
Este análisis de la oferta y la demanda del mercado es dinámico y no estático; es decir, cambia en el tiempo, por ello se requiere un seguimiento permanente de las cifras y estadísticas, tanto históricas como proyectadas, en unidades físicas (cantidad de bienes o servicios) y en unidades monetarias (nuevos soles).
Existen indicadores que revelan cómo marcha nuestro emprendimiento: ventas potenciales / capacidad instalada actual (seguimos adelante si el resultado es 1 o más), punto de equilibrio (expandimos si el resultado es un número demasiado alto para el negocio), capital de trabajo (debemos buscar nuevos mercados y financiamiento cuando el capital de trabajo sea negativo o muy cercano a cero), tecnología (debemos invertir en activos si la tecnología es muy antigua), costos de producción (debemos buscar eficiencias cuando los costos son muy elevados para el negocio), costos de mantenimiento (bajo la misma premisa anterior), acceso a nuevos mercados (cuando resultan pequeños los actuales y/o existe poca demanda real y potencial), innovación de bienes y servicios (si es muy baja la inversión en innovación en comparación con otras empresas del mismo sector).
En cuanto a los recursos para apalancar el emprendimiento, antes de aceptar un crédito debemos evaluar cuidadosamente los siguientes aspectos: tasa de interés activa, periodo de gracia, plazo de pago, garantías solicitadas, posibilidad de pre pagar la deuda. Además del financiamiento mediante deuda a través del sistema bancario, podemos optar por buscar a un socio capitalista para no incrementar el endeudamiento sino más bien compartir el riesgo.
Asimismo, es conveniente realizar un benchmarking (compararse con otros negocios similares) para determinar la situación actual del nuestro y las tendencias futuras del mercado local e internacional. Acompañemos esta tarea de un análisis de las cifras macroeconómicas del país (PBI, inflación, empleo) y el poder adquisitivo de la población (PBI per cápita, remuneración promedio, inversión privada y pública). Similar utilidad tendrá un focus group (análisis cualitativo) con clientes actuales y potenciales de los bienes o servicios que ofrezco, para conocer de primera fuente sus fortalezas y debilidades, complementándolo con una encuesta de satisfacción (análisis cuantitativo).
Es importante que la intuición innata que caracteriza a los emprendedores sea complementada con estudios profesionales que permitan el aprendizaje de técnicas y herramientas económicas, financieras, operativas, administrativas, de mercado y ventas. En caso de no contar con estos conocimientos, será valiosa y oportuna la contribución de un consultor o especialista en el rubro. Este soporte tendrá un beneficio directo e inmediato en la mejora y el crecimiento del negocio.
Recordemos permanentemente la importancia de incluir en los emprendimientos una perspectiva social de manera inclusiva en pro del desarrollo de las personas. Pongamos énfasis en la creación conjunta de valor de triple impacto: económico, social y ambiental. Apoyemos el cambio social y la sensibilización humana. Desarrollemos las competencias gerenciales, funcionales y personales que se requieren para tener éxito profesional y laboral en el siglo 21. Utilicemos intensivamente la tecnología en los negocios en todos sus niveles. Impulsemos la sostenibilidad como eje estratégico de la gestión empresarial. Enfoquemos la gestión estratégica de nuestra marca personal. Finalmente, confiemos en nuestro talento y en nuestra capacidad transformadora para iniciar nuevos emprendimientos con optimismo, creatividad e innovación. La actitud positiva en un emprendedor será siempre la clave para el éxito en los negocios.
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