¿Debo llevar un curso virtual?

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A todos siempre nos resulta difícil adaptarnos a los cambios, a lo nuevo, a lo inesperado, pues genera incertidumbre y esa sensación de incomodidad que es bastante difícil de sortear. No puedo negar que es lo que exactamente sentí cuando por primera vez participé en un curso virtual como estudiante durante mi MBA en la Universidad Privada del Norte. Pensé que no aprendería nada y que simplemente tenía que cumplir con dicha formalidad de la malla curricular para poder culminar mis estudios.

Grande fue mi sorpresa al caer en cuenta que estaba errada, ya que semana a semana recibía valiosa información de Harvard Business Review, casos de estudio actualizados donde aplicaba los temas desarrollados y se realizaban simulaciones de toma de decisiones. Mantenía una constante comunicación con el docente, ya sea en los foros de discusión o reflexión, videoconferencias y mensajería instantánea, y –a pesar de no vernos cara a cara- la interacción con mis compañeros era bastante activa y participativa. Terminé conociendo por videollamada a Humberto, quien es jefe de Operaciones en una mina en Cajamarca; a Rafaella, jefa de personal de una aerolínea en Lima; a Wendy, jefa de importaciones de una empresa de artículos para fiestas y docente como yo, con quienes realizamos un proyecto en conjunto, reuniéndonos exclusivamente vía zoom (aplicativo de videollamada y trabajo en línea en tiempo real).

¿Cómo no utilizar todas las bondades de la era digital en nuestra propia educación? No tendría sentido conectarnos a internet para leer noticias, ver videos u oír música, y no usarlo para aprender de docentes de distintas partes del mundo, acceder a valiosa información académica y conocer en este proceso de aprendizaje a muchas personas que terminan formando parte de mi red de contactos. Y todo esto, administrando mi tiempo eficientemente.

¿Debo llevar un curso virtual profesora?, es la constante pregunta que he escuchado de mis estudiantes de la Facultad de Negocios, muchas veces con duda y hasta temor, y después de la enriquecedora experiencia que he tenido con la virtualidad solo encuentro argumentos a favor. Es difícil adaptarse a los cambios, cierto, pero la era digital ya está aquí, y la mejor idea es sacarle el máximo provecho en pos de nuestro crecimiento profesional.

*Este post es una colaboración de Trudy Tannert Rengifo, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.

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