
Los profesionales especializados en finanzas tienen dos objetivos bien trazados para la empresa: el de buscar liquidez y el de crear valor para el negocio (generar utilidades). Toda utilidad o ganancia es producto de la generación de caja. Empecemos por lo básico: toda empresa, sin importar su tamaño, gira en torno al efectivo y no a las utilidades. El efectivo o la liquidez se obtienen del flujo de caja (o tesorería) y es la diferencia entre ingresos y egresos en efectivo; es decir, lo que realmente entra o sale de dinero en la empresa.
La utilidad, al obtenerse del estado de ganancias y pérdidas, es un concepto netamente contable, pues este estado financiero se construye bajo el principio del devengado, el cual nos dice que los ingresos y gastos se registran cuando se producen independientemente de si se cobren o se paguen. En tanto que el flujo de caja se construye bajo el principio de lo cobrado o pagado en efectivo.
El manejo de la liquidez es importante para todo gestor o administrador que lo experimenta todos los días, y sabe que un negocio puede ser rentable (genera utilidades) y no generar efectivo. Pero sin efectivo puede fracasar, y con seguridad el negocio dejará de funcionar.
Entonces nos formulamos la siguiente interrogante: ¿qué es más importante, la liquidez o la utilidad? Contra lo que muchos pudiesen pensar, la utilidad no es sinónimo de efectivo. Un ejemplo muy simplificado y extremo nos ayudará a entender: imagine que tiene una empresa comercializadora y compra a sus proveedores para luego vender a sus clientes. Asumamos que acaba de comprar 100 unidades de mercadería a S/. 7 y que las vendió, en su integridad, a S/.9. Usted le pide al contador que registre esta operación. A la mañana siguiente encuentra en su escritorio este reporte:
ESTADO DE GANANCIAS Y PÉRDIDAS
(Día 17 de abril 2016)
Ventas (S/. 9 x 100 unid.) S/.900.00
Costo de ventas (S/. 7 x 100 unid.) -S/. 700.00
Utilidad S/. 200.00
La operación de ingresos está bien registrada. Se vendieron S/.900 el día 17 de abril y no importa si se cobraron o no; según el principio del devengado, este monto debe registrarse como ventas ese día. Usted se frota las manos y se dice a sí mismo que este negocio es buenísimo, pues ha obtenido un 29% de utilidad. Acto seguido, recibe la llamada de su gerente financiero, quien le dice que sería bueno revisar las condiciones de la compra y venta.
FLUJO DE CAJA
Ingresos en efectivo: S/. 000.00
Egresos de efectivo: S/. 700.00
Flujo efectivo: – S/. 700.00
¿Qué opina ahora? ¿Fue un buen negocio la venta que efectuó? Observe con atención: según el estado de resultados se obtuvo S/.200 de utilidad, pero según el flujo de caja ese día se incurrió en un déficit de caja de S/.700. Si no hay efectivo, entonces no hay cómo pagar planillas, la deuda con el banco o con alguna caja, la SUNAT, y ni siquiera los dividendos a los cuales usted tiene derecho. En resumen, y siguiendo este sencillo ejemplo, la utilidad no garantiza que se cuente con efectivo para seguir operando el negocio, ya que de ella se generan las utilidades o rentabilidad para los accionistas.
Luego de esta breve explicación, ¿qué prefiere usted: tener caja o tener utilidades?
*Este post es una colaboración de Juan Carlos Sevillano Gamboa, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.
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