
Son muchos los cambios que se han producido en los últimos tiempos y el campo de la educación no ha quedado al margen de ellos. Por el contrario, la demanda de nuevos perfiles profesionales y la innovación tecnológica han transformado de manera sensible la forma en que se desarrollan los procesos de enseñanza-aprendizaje, estableciendo variaciones en los roles de sus protagonistas principales: estudiantes y docentes.
La figura de un profesor, en ese sentido, no es más la de un sabio que tiene la última palabra o cuyos planteamientos no son materia de debate. Hoy en día los docentes son conscientes del papel primordial que deben desempeñar los estudiantes en su formación y a partir de ello actúan como facilitadores del aprendizaje, abriéndoles ventanas hacia el conocimiento y promoviendo el desarrollo de competencias.
Así las cosas, corresponde a los pupilos asumir la cuota de responsabilidad indispensable para el funcionamiento de este nuevo modelo, y en este escenario un concepto que cobra especial atención es el de aprendizaje autónomo.
En líneas generales, la autonomía en el aprendizaje se define como la facultad que le permite al estudiante tomar decisiones mediante las cuales controla su propio aprendizaje en función a unas metas específicas. Un componente básico del aprendizaje autónomo es la autorregulación, que en definitiva conducirá al desarrollo de competencias para un desenvolvimiento profesional exitoso.
Existen algunas recomendaciones que te ayudarán a formarte de modo autónomo:
Ya lo sabes, sigue estas pautas que harán de si un estudiante autónomo y un futuro profesional de éxito.
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