
Hemos ingresado ya al primer mes del último trimestre del año y las empresas se encuentran en todos los preparativos para los gastos que habrán de efectuar en la compra de canastas navideñas, el pago de bonos especiales, gratificaciones y otros. Sin embargo, la contabilidad no espera y en medio de estas actividades surge la necesidad de tener todo en orden porque pasados los eventos mencionados viene el cierre del ejercicio económico y la presentación de la declaración de tributos a la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (SUNAT).
Si bien el plazo contemplado para este procedimiento se extiende hasta el mes marzo del año siguiente, ello no significa que deba esperarse hasta esa fecha para recién ordenar la información económica del negocio. Por tal razón, debe prestarse mucha atención en cómo se manejará esta información que es a todas luces el soporte del negocio por cuanto proporciona información útil para la toma de decisiones.
Particularmente considero que todo empresario, indistintamente del rubro en que se desempeñe, debe requerir para no caer en dificultades lo siguiente:
Si estos tres aspectos coexisten podemos pensar que se realizará un cierre de operaciones económico ordenado, oportuno y confiable, desmintiendo de paso el tradicional comentario de que los fines de año son administrativamente nefastos para muchas compañías.
*Este post es una colaboración de Jambert E. Zamora Cano, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.
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