Educación en un mundo globalizado

Cuando hablamos de China, que ha pasado en 30 años de ser una economía cerrada a ser sede de las más grandes transnacionales del mundo; y hablamos de India, que se ha convertido en la capital mundial del outsourcing 50 años después de que Nehru (1951) creara los Institutos Indios de Tecnología para formar recursos humanos del más alto nivel en ciencias, medicina e ingeniería. Cuando leemos que Israel creó el Instituto Weizmann para la investigación científica, la gestión de patentes y la creación de compañías de base tecnológica y está en la frontera del conocimiento, y que Finlandia es la economía más competitiva del mundo y encabeza el ranking en tecnologías de información y comunicación, nos detenemos un instante a preguntarnos ¿qué espacio en este mundo globalizado y competitivo tiene el Perú y concretamente Trujillo?

educación global trujillo

Urge que Trujillo aproveche la temporal bonanza económica para poner en ejecución diversos planes estratégicos empezando por la educación. Resultaría además propicio identificar al menos una fortaleza en torno a la cual enfocar esfuerzos para desarrollar ciencias, tecnologías, patentes y recursos humanos altamente calificados, que nos coloquen en el mapa mundial de la excelencia científica. Urge gestar productos y negocios con un enfoque en la biodiversidad y/o tecnología de gestión. La inversión inicial puede salir del canon minero, y paulatinamente se autofinanciaría con los aportes que capten los investigadores junto con el retorno de los créditos educativos otorgados a los estudiantes y las regalías de las patentes. En pocos años tendríamos una ciudad con universidades competitivas a nivel globalizado, quizás la venida del grupo Laureate como socio estratégico de la Universidad Privada del Norte es una forma interesante de caminar hacia esa meta.

Pero no debemos dejar el lado humano. Como dice Fernando Savater, “nacemos humanos aunque en realidad no lo somos sino hasta después”. La educación se nos presenta como el medio para llegar a esa meta. Al respecto, es preciso mencionar los cuatro aprendizajes fundamentales de la educación que nos presenta el informe de Jacques Delors: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, finalmente aprender a ser.

Entre las tareas pendientes hay una que involucra a todos: ¿qué valor agregado estamos desarrollando para proponer un aporte sólido y que brinde un blindaje al tema social?, ¿con que mano de obra calificada e identificada contamos? Creo que hay una falta de liderazgo sobre el plan de acción de desarrollo que articule a todos los actores en un eje sistematizado.

Por ello es necesario generar una corriente educativa enfocada en rescatar identidades propias y locales que nos marque el camino de desarrollo con un alto componente de valor agregado.

Esquema de trabajo para lograr dar valor a Trujillo

Este es el gran desafío de las empresas. Las universidades deberán desarrollar conceptos científico-culturales que nos permitan generar productos y servicios aceptados globalmente pero con nuestro sello.

Y es que lo auténtico es lo único que se preserva en el mundo. Ahí tenemos a la India, a China, que a pesar de los cambios de los últimos siglos mantienen vigentes sus culturas. Ante dicha evidencia, por qué no rescatar nuestro pasado mochica con aportes en productos de joyería con diseños originales hacia el mercado mundial.

Creo que hablar de Trujillo y globalización obliga a pensar en una estrategia de desarrollo, afirmando la identidad cultural mediante la educación participativa y con responsabilidad social. Darle mayor valor a una educación enfocada en investigación genética agrícola, agroindustrial, hidráulica, joyería, servicios turísticos de calidad a partir de nuestra gran diversidad geográfica y biológica.

Otro de los retos es el tema curricular y el aprendizaje de idiomas extranjeros. Muchas personas ven el aprender otro idioma como una puerta de salida del país y no como una manera de elevar el nivel de investigación y comunicación. No olvidemos que los idiomas más hablados son el chino mandarín, el inglés, el español, el hindú, el árabe y el portugués. Por lo que debemos buscar enseñarlo con una visión de conjunto sin dejar de recuperar y poner en valor nuestras tradiciones.

*Este post es una colaboración de Carmen D’angelo Panizo, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.

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